Por Juan Alberto Olivares
Procurador Fiscal
La ley 24-97 ( sobre violencia intrafamiliar o de protección a la mujer), modificó el código penal dominicano y se vendió como la solución al problema de la violencia del hombre hacia la mujer. Desde su aplicación esta ley ha sido vista como una respuesta contundente del estado a este problema. Cientos de hombres fueron apresados y sometidos a la justicia, algunos condenados otros absueltos y la violencia ha seguido en ascenso.
Entonces surge la interrogante ¿Ha sido esta ley la mejor respuesta para enfrentar la violencia del hombre hacia la mujer? La respuesta es evidente, los hombres no solo matan a la mujer también se matan o matan a otros familiares que hayan intervenido en el conflicto. Por tanto, el derecho penal parece no ser la respuesta más adecuada al problema.
Que tal si el estado convoca a las universidades para formular políticas públicas para reducir la violencia. Podrían crearse incentivos para investigar a profundidad cuál es el detonante de la violencia machista.
Algunos expertos dicen que se trata de una lucha de poder entre el hombre y la mujer y que producto de la apertura que han tenido las mujeres en todos los ámbitos sociales el viejo rol de ama de casa a cambiado. Pero la verdad es que al día de hoy no contamos con una herramienta científica que nos muestre que está pasando con el hombre dominicano y cuál debería ser la forma de abordar este asunto.
En estos días se reiteran los planteamientos de endurecimiento de penas, de cero tolerancia a la violencia contra la mujer y se mantiene el mismo circuito de actuación social y estatal.
La diferencia que existe con el inicio de la implementación de la ley es la existencia de casas de acogida, que siendo un mecanismo de protección para las mujeres la mayoría prefiere no utilizarlas.
Para el estado siempre será más fácil abordar el asunto desde el populismo, dándole a la gente lo que pide, más severidad en las penas y más prisión preventiva. Respuesta que no ha generado resultados visibles ni a corto, mediano ni largo plazo.
Es más, en ocasiones esa política de severidad ha sido utilizada por algunas mujeres como mecanismo de presión para someter al hombre que se resiste a satisfacer el requerimiento que de pronto tenga la dama.
Pero no pretendemos ni es nuestro interés presentar a la mujer como responsable del fracaso de la ley en la reducción de la violencia, es que el tema es más profundo y amerita del concurso de las academias, de psicólogos y psiquiatras, de sociólogos, en fin, el problema podría abordarse desde otra óptica porque el derecho penal no solo no ha sido suficiente, sino que aparenta no ser la respuesta al problema.













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