Por Karen Mejía Pérez
Jueza Cámara Penal de la Corte de Apelación prov. Sto. Dgo.
Como aspirante al Consejo del Poder Judicial, como titular a representar los jueces de Corte de apelación, me dirijo a ustedes:
Compañeros, colegas, equipo de trabajo,
hoy no vengo a alzar la voz, ni a prometer con gritos.
Vengo a hablar del poder de lo invisible,
de la fuerza que no necesita estruendo.
El silencio no es ausencia, es presencia absoluta.
Mientras otros hacen ruido, nosotros hacemos gestión.
El trabajo bien hecho no necesita aplausos inmediatos;
se siente en el sistema, se nota en el orden,
impacta en el resultado final, firme y contundente.
Administrar con silencio es ser arquitectos de soluciones,
donde cada clic, cada firma, cada análisis,
es una pieza de arte administrativo,
que construye el futuro de esta empresa sin pausa, pero sin ruido.
Que nuestro «¡presente!» sea la calidad de nuestra entrega.
Que nuestro grito de guerra sea la eficiencia silenciosa.
No somos humo, somos cimientos.
Trabajemos con enfoque, con rigor, con alma,
y que el silencio de nuestras oficinas sea la sinfonía de nuestra victoria.
¡Hagamos que el resultado hable por nosotros!
***La autora, Karen Josefina Mejía Pérez es jueza de la Cámara Penal de la Corte de Apelación de la provincia Santo Domingo














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