Al acoger la solicitud de los fiscales Alexis Casado y Evelyn Peña, del Departamento Litigación Definitiva de la Fiscalía en Santo Domingo Este-Norte, un tribunal condenó a 20 años de prisión a un hombre que mató a un segundo teniente de la Policía Nacional, en un suceso ocurrido el 18 de julio del 2021, en un negocio de Hookah, ubicado en el sector La Esperanza, en Villa Faro, en Santo Domingo Este.
El condenado es Alvi Grand Báez Guzmán, de 28 años de edad, domiciliado en la calle General Guilamo número 25, barrio Pidoca, en el Los Mina, municipio Santo Domingo Este.
Fue encontrado culpable en el homicidio de Anderson Lewis Rosario Pérez, un teniente policial académico de 27 años de edad, quien residía en la calle 09 peatón 06, número 543, en el sector Los Americanos, en el municipio Los Alcarrizos.
La condena fue dictada por el Primer Tribunal Colegiado de la provincia Santo Domingo.
La fiscal Ivette Mateo, de Departamento de Crímenes y Delitos Contra la Persona de Procuraduría Fiscal de la provincia Santo Domingo, estuvo a su cargo las investigaciones y formulación de acusación del justiciable.
El suceso ocurrió el domingo 18 de julio del 2021, aproximadamente a las 11:35 p.m. cuando el oficial compartía en una fiesta nocturna de las denominada “Teteo”, en el bar Hookah Time RD, ubicado en la calle 12, esquina Eugenio Rivera (parque conocido como La Esperanza), en sector Villa Faro, en Santo Domingo Este.
Allí se originó una discusión entre varias mujeres, donde el oficial intervino para calmar los ánimos, lo que aprovechó el ahora condenado Alvi Grant Báez Guzmán, para hacer varios disparos al aire.
En esas circunstancias, el oficial Rosario Pérez le llamó la atención a Báez Guzmán, pidiéndole que guardara el arma y que no dañara la fiesta, lo que motivó una discusión entre ambos, lo que aprovechó Kendry Yovanny Pérez (condenado en otro proceso), para hacerle un disparo en una pierna al segundo teniente, que cayó debilitado al pavimento.

Inmediatamente, el ahora condenado le realizó múltiples disparos en diferente parte del cuerpo, que le provocaron la muerte al joven oficial policial.
El ahora condenado Alvi Grant Báez Guzmán, emprendió la huida, mientras Kendry Yovanny Pérez, se entregó el día siguiente en la dotación policial de Los Mina, y posteriormente, conocidas medidas de coerción.
El justiciable Báez Guzmán huyó a los Estados Unidos de Norteamérica, donde fue localizado tres años por la Interpol, mediante la notificación roja de búsqueda y captura internacional No. A4052/42024, siendo deportado y entregado a las autoridades tras arribar al país por el Aeropuerto Internacional de las Américas (AILA).
Luego de procesado, el 27 de julio del 2024, mediante la Resolución Penal número 530-2024-SMEC-02487, un juez de la Oficina Judicial de Servicios de Atención Permanente de Santo Domingo Este-Norte, le impuso medida de coerción de prisión preventiva.
En el juicio, realizado 21 de agosto del 2025, el tribunal compuesto por Elizabeth Esperanza Rodríguez Espinal (presidente), Flor E. Batista Polo y José Leonel Asencio Quezada (miembros), encontró al justiciable culpable en la violación de los Artículos 295 y 304 de Código Penal Dominicano, que tipifican y sancionan el Homicidio Voluntario.
El tribunal acogió la querella de constitución en actor civil e impuso al condenado el pago de una indemnización de un millón de pesos, a favor de los familiares del occiso.
La fiscal Ivette Mateo, de Departamento de Crímenes y Delitos Contra la Persona de Procuraduría Fiscal de la provincia Santo Domingo, estuvo a su cargo las investigaciones y formulación de acusación del justiciable.
El fallo establece que el condenado cumpla la pena impuesta en la penitencia nacional de La Victoria, y que sea comunicada la decisión al juez de Ejecución de la Pena, para su cumplimiento.
El segundo teniente Rosario Pérez, permaneció siete años en la Policía Nacional, cuatro de ellos en la escuela de cadete de Hatillo, en la provincia San Cristóbal; y durante cuatro años estuvo adscrito al Departamento de Investigaciones Criminales (Dicrim).
Las fiestas nocturnas llamadas “teteo”, fueron virales durante la pandemia por Covid-19, caracterizadas por aglomeraciones en las calles de los barrios, donde se generaron enfrentamientos violentos y eran vistos los jóvenes sin mascarillas ni el distanciamiento social exigido por las autoridades sanitarias.
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